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En una comunidad como la Unión Europea, las regiones más ricas
y más desarrolladas deben participar en el ajuste estructural de
las menos prosperas y en la reconversión de las regiones industriales
en declive. En una unión económica y monetaria, la cohesión
económica y social es más importante todavía porque
las distintas economías nacionales pueden compenetrarse mejor en
una única zona monetaria, si las diferencias no son muy grandes.
La Comunidad Europea ya fijó como objetivo en sus Tratados constitutivos
de 1957 el desarrollo económico armonioso y la progresiva supresión
de los principales desequilibrios regionales.
Con la entrada en vigor en 1987 del Acta Unica Europea, la cohesión
económica y social se recogió en un capitulo especial del
Tratado. En febrero de 1988,a instancia de la Comisión (paquete Delors),
los jefes de Estado o de Gobierno adoptaron decisiones para alcanzar esta
meta. Se duplicaron los recursos financieros de los fondos estructurales
correspondientes al periodo 19881992. En 1992 la disponibilidad fue de 18
000 millones de ecus. Para el conjunto de los cinco años la cifra
ascendía a 60 000 millones. La asignación de 1os fondos estructurales
fue aumentando progresivamente desde el 17 % en 1987 hasta el 27 % en 1992.
En un primer balance, la Comisión llegó
a la conclusión que las acciones emprendidas desde1988 habían
tenido éxito. En las regiones m s pobres se había creado
unos 500 000 puestos de trabajo. El PNB de algunos Estados miembros pudo
crecer un 3 % gracias a la ayuda estructural comunitaria y la participación
de esta en las inversiones públicas alcanzó una cifra entre
el 5 y el 7 %. A pesar de que, según estudios de la Comisión,
han disminuido las diferencias en el desarrollo regional, los esfuerzos
de cohesión deben proseguir e incluso intensificarse. Aun no se han
eliminado las causas principales del retraso en el desarrollo, entre ellas
las estructuras obsoletas, la falta de mano de obra cualificada y unas posibilidades
de formación insuficientes. Así, por ejemplo, según
datos de la Comisión, el porcentaje de jóvenes entre 15 y
19 años que están en periodo de estudios o formación
en los tres Estados más pobres de la Comunidad es un 50 % inferior
al de los tres Estados más desarrollados. Tampoco ha concluido la
"modernización" de las zonas en declive industrial.
Los jefes de Estado o de Gobierno han plasmado
en un protocolo de Tratado de la Unión las medidas que debe adoptar
la Comunidad en este ámbito. Los fondos estructurales han de seguir
desempeñando un papel muy importante.
El
Banco Europeo de Inversiones (BEI), que desde hace muchos años contrae
empréstitos en los mercados de capital y lo presta para proyectos
de inversión en los Estados miembros menos desarrollados, recibe,
en caso necesario, más capital. Además de los actuales fondos
estructurales, desaprobó un Fondo de Cohesión, que debía
empezar a funcionar pronto; se le dotó de medios ya antes de la ratificación
del Tratado de Maastricht. Su finalidad es financiar proyectos de protección
del medio ambiente y de construcción de redes de infraestructuras
de transporte en los cuatro países menos prósperos de la Comunidad
(Grecia, Irlanda, Portugal y España). Para ello estos países
deber n aplicar programas de ajuste de su economía (los llamados
programas de convergencia).
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